Toros Torunos
"Nos están pasando vaquillas, novillos y toritos por vacas viejas, bueyes y toros torunos".
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Según leo en la Revista del Campo, nos están pasando vaquillas, novillos y toritos por vacas viejas, bueyes y toros torunos. Que nos han estado pasando vaquillas, novillos y toritos por vacas viejas, bueyes y toros torunos desde hace décadas, sin que nosotros, los inocentes consumidores, los que nos metemos la mano al bolsillo y ponemos el trozo de carne en la parrilla, nos diésemos cuenta.
En Chile desde 1992 la carne está tipificada por la edad del animal. Con esa sigla VACUNO, donde cada letra representa los años que tiene la vaca. V es vaquillas, novillos y toritos y N vacas viejas, bueyes y toros torunos. La edad se mira en los dientes y los pobres señores del SAG no tienen tiempo para ir a mirarles las bocas a las vacas extranjeras con que se llenan las góndolas de los supermercados. Y ahí casi todos los trozos dicen "categoría V".
Esto es como el vino: dos botellas de la misma cepa, de la misma marca y una sale más rica que la otra, nadie entiende por qué. Salvo, claro, los fifí que meten la nariz en la copa y elaboran poemas sobre taninos, eucaliptos y malolácticas.
Con la carne sucede que hay asados de lomo vetado que quedan blanditos, jugosos y sabrosos y otros más duros, secos y fuertones. Cuando sucede lo segundo, el maestro parrillero, que suele ser el dueño de casa, padece el pelambre de sus invitados.
Los estoy escuchando: que cómo se le ocurrió trozar la carne, que el carbón estaba muy fuerte, que le echó la sal antes de que estuviera sellada. En fin, acusaciones que a la luz de los hechos revelados podrían ser injustas. Podría ser que el pobre dueño de casa, como todos alguna vez, pagó por vaquillas, novillos y toritos, pero en el carro en realidad llevaba vacas viejas, bueyes o toros torunos, carne veterana, dura, y fuertona.
¿Qué se puede hacer para evitar todo esto?
a) Investigar personalmente la cadena campo-matadero-supermercado y asegurarse de que el proveedor cumpla con las leyes.
b) Dejar de comer carne
c) Olvidarse del asunto.
Voy por la opción c.
Lola Foster.
Fuente: El Mercurio, Revista Wikén, 10/08/2012
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