Plastinación de Piezas Humanas y Animales Toma Fuerza en la Enseñanza de Anatomía en Chile
Escuelas de Medicina y Veterinaria en Santiago y regiones han montado laboratorios para convertir órganos y secciones de cadáveres en duraderas piezas que semejan plástico.
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Un calamar, un par de pulpos y un tiburón pequeño reposan sumergidos en un líquido transparente y espeso dentro de un refrigerador de la Escuela de Veterinaria de la Universidad Santo Tomás (UST), en Santiago.
Tras cinco meses inmersos en una silicona especial, los animales lucen como recién sacados del mar. Y es que en realidad acaban de concluir una de las últimas etapas del proceso de plastinación, técnica de conservación que está empleándose cada vez más en escuelas de veterinaria y medicina chilenas para preservar órganos, secciones completas de cuerpos o pequeños animales con fines didácticos.
Permitido tocar
Popularizada a nivel mundial por la muestra Body Worlds, que exhibe cuerpos completos de humanos y animales empleando esta técnica de conservación, la plastinación fue desarrollada a mediados de los 70 por el anatomista alemán Gunther von Hagens, quien cambió las tradicionales resinas empleadas para conservación de tejidos, por el uso de polímeros como silicona o resina de poliéster.
"Lo que se hace es sacar el agua y grasa a los tejidos sumergiéndolos en acetona. Luego pasas la muestra a una cámara donde queda inmersa en un polímero y la sometes a un vacío que extrae el acetona como gas desde los tejidos y la reemplaza por el polímero, que impregna totalmente la pieza que estás plastinando", explica el doctor Ismael Concha, director de la Unidad de Anatomía Veterinaria de la UST, hasta cuyo laboratorio llegan estudiantes de toda América Latina a aprender esta y otras técnicas anatómicas (ver galería).
La ventaja de la plastinación "es que no se requiere refrigerar las muestras ni mantener los órganos o cuerpos en soluciones o con cierta humedad. Y si bien pueden romperse, bien cuidadas pueden durar años y no se oxidan, no pierden su forma original ni su color".
En el Instituto de Anatomía Veterinaria de la Universidad Austral, en Valdivia, el laboratorio de plastinación abierto en 2011 "ha permitido disminuir el uso de animales en los pasos prácticos y no exponer tanto a alumnos y docentes a soluciones un poco tóxicas, como formaldehídos", explica su director, el doctor Marcelo Gómez. "Al estar plastinadas podemos llevar las piezas a la sala de clases. No se necesita que estén en un pabellón con mesones de acero inoxidable y ventilación adecuada", explica.
Corazones y cabezas de perros, ranas silvestres, una merluza con parásitos intestinales, la vista dorsal de la laringe y tráquea de un perro o un feto de vaca dentro del útero son algunas de las piezas que han fabricado en ambas escuelas. Con el tiempo, destaca Concha, esta técnica podría incluso permitir la creación de anatomotecas, con piezas que los alumnos puedan consultar como si fueran libros en una biblioteca.
En las escuelas de Medicina de las universidades Católica, de Chile y de Los Andes la plastinación ya se usa para conservar órganos y cuerpos humanos.
El doctor Óscar Inzunza, jefe del Departamento de Anatomía de la UC, destaca la utilidad que ha representado el tronco de un hombre adulto cortado en 23 secciones transversales y plastinado. "Es ideal para aprender la distribución de estructuras en el cuerpo humano y cómo se ven las imágenes en una tomografía". Sin embargo, advierte que la plastinación nunca reemplazará otras técnicas más tradicionales. "Hay piezas que jamás plastinaría, como aquellas que se requiere que mantengan flexibilidad o se muestren por capas".
Para aprender
La Unidad de Anatomía Veterinaria de la UST ofrece visitas a sus instalaciones y exposiciones en establecimiento educacionales. Además, recibe donaciones de mascotas para estudios científicos y docencia. Información en: http://anato.cl
Fuente: El Mercurio, 16.09.2013
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