Los Oligopolios que Oprimen a los Productores Agrícolas
Cada día son más frecuentes las denuncias sobre prácticas abusivas que cometen las grandes empresas agrícolas, las cuales fijan precios e imponen sus condiciones de manera unilateral.
Un complejo escenario es el que están viviendo miles de productores agrícolas a lo largo del país, y esta vez no sólo es por la sequía, sino que también por las prácticas abusivas que sufren cada día por parte de los poderes compradores. Y en ese sentido, la denuncia generalizada es que las grandes empresas agrícolas están abusando de los pequeños agricultores, fijando precios e imponiendo sus condiciones de manera unilateral.
José Miguel Stegmeier, presidente de la Sociedad Agrícola del Bío Bío (Socabio) y del Consorcio Agrícola del Sur (CAS), afirma que “tuvimos un muy mal verano en la comercialización del trigo, pues no hubo un justo precio para los agricultores de parte de los molineros. Quedamos muy abajo respecto de los valores de importación, y además los molinos no compraron a inicios de temporada, lo que generó un colapso entre los productores, especialmente en la zona central. Tampoco hubo capacidad de guarda, pues habitualmente hacíamos entrega a los molinos con liquidación posterior, por ejemplo, dos a seis meses más tarde, lo que no ocurrió en esta temporada”.
Según el dirigente gremial “todo este escenario generó grandes pérdidas para los agricultores, pues haciendo los cálculos en relación a los valores de internación, descontado los costos financieros, nosotros esperábamos un precio de $16.000 el quintal. Sin embargo, como un precio promedio nacional los molineros no pagaron más allá de los $13.500. Ello resulta especialmente grave, considerando que en Chile el trigo es el cultivo con mayor superficie sembrada, y aunque las siembras están más concentradas en las regiones VIII y IX, los cultivos van desde la VI hasta la X”.
Stegmeier afirma que una parte importante de los problemas que sufren los productores obedecen a que el poder comprador es manejado por un reducido grupo de molinos. “Finalmente, son pocos los molinos que determinan los precios, es decir no hay un monopolio, pero sí hay características monopsónicas. Cotrisa tampoco dio una pauta de precios al comienzo de la temporada, sino que salió más tarde al mercado, y aunque compra poco marca una referencia en los precios”.
El directivo señaló que no se han quedado de brazos cruzados frente a los abusos descritos. “La SOFO de Temuco mandó una carta a la Fiscalía Nacional Económica narrando estos hechos, pero hay que dejar claro que la FNE per se puede investigar, no es necesario que haya una denuncia formal para que lo haga. Pero más allá de lo que haga la Fiscalía, nosotros esperamos que el Ministerio de Agricultura nos ayude a conversar con los molineros de manera de ordenar la comercialización. La idea es que nos sentemos en abril a conversar de manera de enfrentar la próxima temporada de una manera distinta”.
El dirigente agrícola, a su vez, comentó que el gran conflicto que viene ahora es el del maíz, pues su precio está a la baja a nivel mundial. “Nadie está esperando que las empresas paguen un precio sobre el mercado, sino que un valor que realmente refleje los costos de importación (fletes y costos financieros), lo que se descuenta al valor interno, y ahí quedamos con un precio de mercado mundial”.
Stegmeier explicó que los grandes demandantes del maíz son en primer lugar las empresas avícolas –como Agrosuper y Ariztía-, que son las que determinan los precios, y luego vienen intermediarios como Copeval (que compran y revenden). “Estas empresas son muy potentes, y en definitiva tienen el poder para definir los precios. Sin embargo, en el último tiempo se están manejando en rangos más razonables, porque para ellos es vital contar con maíz nacional”.
Respecto a cómo se definen los valores en este mercado, el dirigente señaló que “recién cuando comienzan las compras de Gonzalo Vial (controlador de Agrosuper) nosotros sabemos los precios. Para esta temporada esperamos que los precios fluctúen entre $11.500 y $12.000 el quintal, que es lo que consideraríamos valores justos”.
Lecheros en Pie de Guerra
Otro mercado de alto conflicto es el lechero, pues incluso los productores hicieron una denuncia ante el TDLC por abuso de posición dominante de parte de Soprole, Nestlé y Watt’s. Al respecto, el presidente de Fedeleche, Horacio Carrasco, manifestó que “según datos de Odepa hay una caída en los precios pagados a productor de 12% real entre enero de 2015 y el mismo mes de este año. Esta situación ha afectado gravemente la liquidez de los productores, a lo que se sumó la peor sequía de los últimos cincuenta años, con lo cual tenemos una severa falta de disponibilidad de praderas. Además, en 2015 la recepción de leche de las plantas cayó en 5,6%, registrando la mayor baja en cinco años. En febrero, en tanto, se produjo un descenso de 3,8% con respecto a igual mes del año anterior. La situación más grave se produjo en La Araucanía, con un deterioro de 21,4%”.
En relación a la denuncia ante el TDLC, Carrasco explicó que “algunos parlamentarios han hablado públicamente de colusión, pero nosotros nos referimos sólo a lo que podemos probar. En sentido, lo que podemos probar es un abuso de posición dominante y prácticas anticompetitivas, porque cuando estas empresas procesadoras tuvieron valores altísimos a nivel internacional, estos precios nunca se traspasaron a la realidad nacional, lo que en un mercado competitivo debió haber ocurrido”.
Al respecto, el directivo fue enfático al señalar que “los productores no tienen ninguna capacidad de negociación con las empresas, pues ellas definen unilateralmente cuánto es el precio pagado a productor, y nosotros no sabemos cuáles son los factores que determinan los valores. Esto se da porque el mercado de compra de leche cruda en Chile es oligopsónico, pues entre Soprole, Nestlé y Watt’s concentran más de un 60% de participación, mientras que los productores son más de diez mil”.
Frente a este escenario de alta concentración, Carrasco señaló que “hemos estado promoviendo como Fedeleche que los productores se asocien, y hemos tenido un cierto éxito en esta tarea. Hay varios grupos que se están asociando para elaborar paquetes de venta de leche, y además para comprar los insumos, dado que obtienen descuentos por volumen. A su vez, el modelo de cooperativa de Colún lo tenemos en vista, pero este será un segundo paso, pues primero tenemos que aprender a trabajar en conjunto. Hay que aprender la cultura de la asociatividad, y luego cuando esto esté familiarizado, hacer emprendimientos que deriven en la integración vertical del negocio de la leche a través de una cooperativa procesadora”.
Dieter Konow –presidente de Aproleche Osorno- comentó que la situación de los productores es tan complicada que “hemos tenido que exportar ganado en pie a China y Turquía, pero estos son paliativos menores. Vamos a tener que replantear los endeudamientos con la banca, y ojalá conseguir programas como los que tiene el Rabobank en Nueva Zelandia, en los cuales cada cinco años se paga el capital”.
¿Libre Competencia?
Por su parte, Yenny Llanos –que lidera a 16 asociaciones de viñateros que interpusieron una denuncia ante la FNE por abuso de posición dominante- describe un oscuro escenario. “Todos los productores de uva vinífera están sufriendo abusos. Antiguamente sólo eran los pequeños los que tenían problemas con las grandes Viñas, pero ahora también están en el mismo saco los productores de 1 o 2 millones de kilos. Los únicos que se están salvando son los que producen uva premium, pero ellos no representan más del 10% del total”.
La líder de los viñateros explica que “los productores cuando venden las uvas a las viñas, éstas ofrecen los mismos precios. Cada año la situación es peor, pues antiguamente los productores sabían con anterioridad cómo venían los precios, pero ahora las viñas esperan hasta último minuto, cuando la uva está prácticamente para cosechar, y ahí recién abren el mercado, y todas con un mismo precio. Esta denuncia antes se hizo como colusión, pero en la práctica todas las viñas esperan que el líder, establezca los precios. De hecho, los productores cuando le preguntan a los poderes compradores cuál es el precio, la respuesta es que hay que esperar a Concha y Toro”.
Llanos agrega que el abuso ha escalado “pues las viñas no sólo están fijando los precios de las uvas, sino que también los valores de los vinos internos a productor. La excusa es que la arroba de vino se está pagando a $6.000, y con eso da un precio por litro de $150, y con ese valor ni siquiera se pagan los costos de producción, con lo cual los productores de uva están con pérdidas y los que deciden vinificar también”.
La dirigente también afirma que la solución tampoco es embotellar los vinos por cuanto “los canales de comercialización y distribución están saturados por las grandes viñas. Concha y Toro, Santa Rita y San Pedro tienen el 85% del mercado nacional. Y hasta en el restaurant más pequeño estas viñas imponen sus vinos, pues los garzones reciben porcentajes por los corchos, es como lo que sucedía con los vendedores de las farmacias. Y si un pequeño productor quisiera vender en supermercados tampoco puede hacerlo, dadas las condiciones leoninas que le imponen estas cadenas”.
Finalmente, Yenny Llanos enfatiza que “en este mercado no hay libre competencia, pues los productores no tienen la posibilidad de escoger. Entonces, cuando hay oligopolios o monopolios el Estado debería regular, pero no lo ha hecho, porque al parecer no le quiere meter las manos al bolsillo a estos grandes grupos económicos”.
Fuente: Estrategia, 28/03/2016