El Poder del Mercado

El Poder del Mercado


Los temas de competencia se están transformando en protagonistas de la discusión económica. Las prácticas anticompetitivas son mal miradas y las sanciones comienzan a ser recurrentes, aunque aun falta mucho para erradicar los abusos y aplicar castigos o multas que sean realmente disuasivas.

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Todo se centra en el poder de mercado. Ese es el punto clave, más allá de la cantidad de actores que tenga una industria y la concentración que ostente. Definido como la posibilidad de establecer cobros por sobre los costos marginales, el poder de mercado se materializa cuando la amenaza del surgimiento de nuevos competidores se disipa. Ocurre cuando hay altas barreras de entrada o salida a una industria. Ejemplos de poder de mercado que derivan en abusos en el retail sobran. A excepción de una, las cadenas de supermercados pagan a sus proveedores en plazos tan cómodos, que es posible desarrollar paralelamente el lucrativo negocio financiero. El cobro por usar espacios en las góndolas y que el deterioro o robo de mercadería al interior de las salas de ventas, vaya por cuenta del proveedor, son prácticas inaceptables, sobre las cuales la autoridad no se pronuncia ni menos castiga. Algo similar sucede con las farmacias, cuyo pago a los laboratorios también tardan meses. ¿Puede, acaso, un proveedor reclamar? Imposible, pues el castigo será perder ese canal que, a mayor concentración, se torna más relevante para la sobrevivencia de esa empresa. Difícilmente un laboratorio estará dispuesto a enfrentar a una farmacia, por ejemplo, pues se arriesga a perder cerca de un tercio del mercado nacional. Este tipo de prácticas atentan contra la libre competencia, pues debilitan brutalmente a las Pymes, las cuales deben tener el capital de trabajo para varios meses, de modo de cubrir los pagos del IVA, sueldos, cotizaciones previsionales y, por supuesto, todo lo necesario para la fabricación de los productos. Y eso abre otro mundo de dificultades para este tipo de empresas, debido al alto costo de financiamiento que enfrentan, precisamente por su menor tamaño. Uno de los grandes beneficiados son los factoring, lugar de destino natural de estas empresas con problemas de liquidez. Demás está decir que los supermercados no toleran que sus clientes se atrasen en sus pagos, aplicando intereses y multas que hacen aun más conveniente el negocio. Esto explica los buenos resultados, aun en épocas de crisis. La mesa de trabajo que conformará el ministro Longueira para resolver las diferencia que existen entre la industria proveedora y la supermercadista, es una medida que se entiende poco, porque cuando se trata de abusos, más que conversar, se debe aplicar sanciones. No se requiere un árbitro, sino un juez. Ya se vio que la implementación del sello Pro Pyme de poco y nada ha servido. Pedir buena voluntad no es el camino para enfrentar los abusos de posición dominante ni para proteger a las Pymes, ni menos para resguardar la libre competencia. Fuente: Estrategia, 17.12.2012
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