El Caso de Rabia en Humanos en Quilpué
El Colegio Médico Veterinario ha considerado necesario expresar su parecer en el Caso de Rabia en Humanos en Quilpué, tema que cae en el ámbito de su competencia técnica, esperando de esta forma contribuir a que todos podamos ser actores proactivos y positivos en la prevención y control de esta terrible enfermedad.
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Durante las últimas semanas, la opinión pública ha seguido con gran atención y preocupación la ocurrencia de un caso de rabia en un joven de Quilpué, quien se mantiene hasta la fecha en gravísimo riesgo vital. Lo inusual de la situación - los dos últimos casos de rabia en humanos registrados en el país datan de 1972, oportunidad en que el animal transmisor fue un perro y en 1996 cuando la fuente de infección fue un murciélago insectívoro –han dado lugar a una amplia gama de opiniones y comentarios, varios de los cuales –seguramente sin intención alguna por parte de quienes los emiten - han generado confusión y también un cierto grado de desconfianza sobre la real situación, sus consecuencias y las medidas a seguir.
Por tal motivo, el Colegio Médico Veterinario ha considerado necesario expresar su parecer en el tema en el ámbito de su competencia técnica, esperando de esta forma contribuir a que todos podamos ser actores proactivos y positivos en la prevención y control de esta terrible enfermedad.
Nuestro primer pensamiento y comentario va dirigido a hacer llegar nuestra más profunda solidaridad con los familiares y amigos del paciente a quien deseamos tenga una evolución exitosa en su condición de salud, la que sabemos es muy difícil y compleja.
Luego, queremos presentar muy sucintamente que se sabe de la situación epidemiológica de la enfermedad en el país. La rabia clásica es producida por un tipo de virus (Variante Genotípica 1), de la cual en el mundo han sido identificadas 11 diferentes categorías genéticas (Biotipos), siete de ellas en América del Sur y tres de ellas en Chile (VAg 1, 2 y 4). Estas variantes genéticas están íntimamente asociadas a especies animales terrestres y aéreas tanto domésticas como silvestres – VAg 1 asociada a perros y mangostas; VAg 2 asociada a perros y VAg 4 asociada a murciélagos no hematófagos, entre cuyos integrantes el virus se propaga. Esto significa que cada variante es específica de una determinada especie animal, si bien ocurren casos esporádicos de rabia producida por una variante en un individuo que no es su hospedero natural.
En nuestro país, las VAg 1 y 2 – ambas asociadas a perros - no han sido aisladas desde 1990, no obstante el permanente monitoreo y vigilancia que se realiza, lo que llevó a Chile a notificar (2010) a la Organización Internacional de Salud Animal (OIE) y a la Organización Mundial de la Salud/Organización Panamericana de la Salud (OMS/PPS) su territorio como libre de la circulación de los virus rábicos VAg 1 y 2.
Con respecto a la Variante Ag 4, ella se encuentra asociada al murciélago insectívoro Tadarida brasiliensis el cual tiene una amplia distribución en nuestro país, encontrándose desde Arica hasta Valdivia, siendo ella una especie animal protegida por el importante rol biológico que tienen en el control de insectos, al alimentarse de ellos. El primer brote registrado en este “murciélago cola de ratón” - como también se le llama - se registró en 1985. Desde entonces, todos los años se realizan aislamientos, siendo a partir de 1990, la única variante viral aislada en animales domésticos.
La transmisión de la variante viral Ag 4 a animales domésticos incluidos perros y gatos– si bien es infrecuente – puede ocurrir, y ella no se propaga entre estas especies por lo que no generaría numerosos casos (epidemia), habiendo sido diagnosticada por última vez en Curicó (2007) en un perro y un gato. Como ello puede seguir ocurriendo, se requiere mantener permanentemente acciones de vigilancia, prevención y control.
Con respecto a la transmisión directa desde un murciélago de la VAg 4 a seres humanos ello también es posible, habiendo – como se mencionó anteriormente – registrado un caso en 1996, oportunidad en que falleció un niño por esta causa. En cuanto a su transmisión a humanos a través de un mamífero intermediario infectado, ella es extremadamente infrecuente, si bien de ninguna manera imposible, informándose en la Región de América del Sur de dos casos en Colombia en que gatos estuvieron involucrados.
En relación a lo ocurrido en Quilpué, esperamos que lo expuesto anteriormente, contribuya a comprender lo compleja y difícil de la situación que lamentablemente afecta a un miembro y a una familia de esa comunidad.
La información disponible indica que, si bien todavía no ha sido posible aislar la variante antigénica involucrada, las evidencias clínicas de la evolución del paciente, los resultados de los análisis de diagnóstico de laboratorio realizadas y las investigaciones epidemiológicas y ambientales indican, hasta la fecha, que se trata de un caso de rabia en que es altamente probable – pero de ninguna manera ciento por ciento seguro – que la cadena de transmisión bien pudiese involucrar a un perro agresor infectado por una variante antigénica procedente desde un murciélago insectívoro T. brasiliensis, los cuales se encuentran naturalmente en la región y donde se ha comprobado en muestras procesadas previamente de esa región durante este año, la presencia y circulación de la variante antigénica 4.
Por lo anterior, nuestro Colegio considera acertada la decisión de considerar esta hipótesis como apropiada para, con base en ella, implementar las medidas que permitan disminuir al máximo la ocurrencia de nuevos casos tanto en humanos como en animales. Asimismo, informaciones obtenidas desde distintos actores que han intervenido directamente en la atención del caso clínico una vez iniciada la sintomatología, nos llevan a la convicción que, sin ser un área de nuestra experticia profesional científica y técnica, el tratamiento dado al paciente se ha desarrollado cumpliendo todas las recomendaciones y prácticas que, tanto la experiencia nacional como de entidades científicas y de cooperación técnica internacional sugieren para estos casos, destacando el papel desempeñado por el cuerpo médico y sus colaboradores involucrados. Digno de mencionar es también en nuestra opinión la calidad profesional y dedicación que hemos podido apreciar ha desempeñado el personal responsable de actividades tan fundamentales como son las de diagnóstico de laboratorio, investigación epidemiológica y ambiental así como de apoyo logístico tanto a nivel local como regional y nacional.
No obstante lo anterior y con total espíritu constructivo y de colaboración llamamos la atención sobre dos aspectos que consideramos ameritan ser mejorados y tener siempre presente, habida cuenta las consultas y comentarios que al respecto hemos recibido en nuestro gremio. El primero dice relación con la necesidad de revisión y actualización permanente de las normas y procedimientos técnicos y su adecuada socialización hacia quienes corresponde. El segundo la importancia de una adecuada comunicación de riesgos e información pública tanto hacia el interior de las instituciones como de la comunidad en general.
Era y es indudable que el hecho de estar involucrado perros que permanecen en las calles, el tema de la tenencia responsable de mascotas ha cobrado una gran relevancia – hecho este último repetitivo cada vez que hay un incidente en que personas son afectadas por agresiones causadas por estos animales.
Nuestro Colegio considera un deber reiterar una vez más su posición frente a este punto. Creemos que la amplia y masiva presencia de perros en las áreas públicas es inaceptable y que la principal responsabilidad es de los propietarios o tenedores de los mismos, siendo los perros estigmatizados pero no culpables. Tal como le hemos manifestado ante las autoridades políticas y sanitarias en innumerables ocasiones, es prioritario que una normativa legal debe obligatoriamente considerar entre otras líneas o componentes de intervención, el registro (licencia) e identificación universal, permanente, obligatorio y estandarizado de todos los caninos y felinos; la aplicación de sanciones que causen impacto en los responsables de no cumplir con las disposiciones sobre tenencia responsable y una adecuada fiscalización sobre el cumplimiento de las mismas; definir claramente las responsabilidades institucionales y su implementación a nivel local, lo cual necesariamente exige el fortalecer a los municipios focalizando en aquellos de menores recursos y con mayor presencia de animales mascotas en los espacios públicos sin la supervisión de sus dueños o tenedores; un eficaz proceso de control poblacional considerando los requisitos para que esta alternativa tenga realmente impacto, lo cual implica la esterilización en corto plazo de un alto porcentaje – no inferior al 50% siendo deseable a lo menos el 70% anualmente durante varios años, particularmente hembras; el desarrollo a nivel local de infraestructuras adecuadas y con la capacidad requerida para albergar aquellos animales que estén abandonados y/o que no sean demandados por sus dueños o tenedores; la eutanasia de animales en situaciones previa y claramente establecidas que eviten el sufrimiento de animales enfermos para los cuales no se dispone de opciones viables de atención y adopción; un amplio y permanente programa educativo y comunicacional en el cual se involucre y demande la participación y compromiso ciudadano; la revisión permanente de las disposiciones normativas tanto técnicas como administrativas; la asignación de recursos humanos y financieros adecuados, oportunos y permanentes acordes a los requerimientos que demanden los objetivos y metas establecidos; y, una evaluación de los desarrollos, éxitos y razones de fracasos para oportunamente implementar adecuaciones y correcciones en caso de ser necesarios.
Finalmente, la existencia de virus rábico en murciélagos insectívoros en nuestro país, constituye y constituirá siempre un riesgo para los humanos y por lo tanto una enfermedad imposible de declarar erradicada. Sobre ella es fundamental mantener una permanente y sostenida actividad de vigilancia, prevención y control, con un enfoque integral con plena coordinación y articulación entre los entes referentes en materia de salud pública, sanidad animal y responsables del medio ambiente y sostenimiento de los ecosistemas, con plena información y participación de la comunidad.
Colegio Médico Veterinario de Chile A.G.
Agosto 20, 2013.
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