Discurso con  Motivo del Homenaje que Reciben los Médicos Veterinarios que Cumplen 30 y 40 Años de Ejercicio Profesional

Discurso con Motivo del Homenaje que Reciben los Médicos Veterinarios que Cumplen 30 y 40 Años de Ejercicio Profesional


A continuación, recordamos el discurso de Homenaje que Reciben los Médicos Veterinarios que Cumplen 30 y40 Años de Ejercicio Profesional, que dio el Dr. Miguel Ponce el 7 de octubre de 1997, con motivo del cuadragésimosegundo Aniversario de nuestra institución.

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I Parte 30-40 años ejerciendo la noble profesión de médico veterinario, por lo tanto, 36/37 ó 46/47 años de ingreso a la Universidad. En lo personal espero interpretar los recuerdos y emociones de mis colegas contemporáneos, ¡siempre es bueno recordar! decía un destacado periodista. Nuestro paso por la Universidad ya es historia, sin embargo, parece que fue ayer que compartíamos los avatares de esa época de estudiantes, sólo que ahora el fenotipo nos hace algo diferentes físicamente, el paso del tiempo nos delata por las canas, la menor cantidad de folículos pilosos (por no decir ¡pelados!), mayor contenido adiposo, por no decir ¡gordos!. En lo personal me decían “el flaco Ponce” ¡Increíble!. Década de los años sesenta para quienes cumplimos treinta años de ejercicio profesional, década inolvidable porque fue la década de los cambios fundamentales en prácticamente todos los ámbitos, especialmente culturales, científicos y tecnológicos. Vibramos con el 3er. Lugar de Chile en el Campeonato Mundial de Fútbol del año 1962, bailábamos en las fiestas universitarias a los sones del rock and roll y el twist, competíamos por Veterinaria en los torneos interfacultades haciendo resonar nuestro inconfundible grito de guerra:¡ “trompa – útero – vágina” medicina, “mulas – yeguas – canarias” veterinaria, ¿No les parece que era sólo ayer que estudiábamos bajo la frondosa quietud tradicional de la Quinta Normal? Sí, nuestra Facultad estaba más atrás del Museo de Historia Natural y de la Casa de Botellas donde se compartía con los amigos después de alguna prueba o examen, ¡cómo no recordar los recreos en los cuales no faltaba la “pichanga de fútbol” en la piscina en desuso!, o incluso en el largo pasillo junto a las salas de clases cuando hasta una “tapa de botella” servía como pelota, ¡cómo olvidarnos de muchos pasos prácticos en los cuales sufríamos porque no lográbamos dominar algún animal para examinarlo! ó cuando en alguna operación cesárea de una vaca, la anestesia era insuficiente, produciéndose situaciones trági-cómicas, ¡cómo no recordar en esos casos la sapiencia y sabiduría de nuestros maestros y la habilidad de los auxiliares para ir en ayuda nuestra! Década del 60, cambios curriculares en la malla académica, la carrera era de seis años y se reduce a cinco, incorporando cátedras relacionadas, ya no sólo con la sanidad animal y salud pública, sino que se abordan los aspectos productivos de la explotación pecuaria y de protección ambiental lo cual nos proporciona mejores herramientas para incursionar en otros rubros, aparte de los clínicos y sanitarios, como la gestión de producción, planificación, proyectos e incluso empresariales. Es así como la mayoría de nuestros compañeros de curso, ha logrado llegar a sitiales importantes dentro de su trabajo profesional, ya sea en clínica, sanidad animal, sanidad pública, docencia, investigación, agroindustrias, comercio. Junto con felicitarlos, les pido que sigamos esforzándonos por dejar una huella para las futuras generaciones, siendo portavoces de los progresos de nuestra profesión. Los recuerdos son muchos y será muy extenso ahondar en ellos, sin embargo, quiero testimonear en algunos profesores, que ya no están con nosotros el reconocimiento de esas generaciones en nuestra formación humana y profesional, entre ellos, los Dres. Hugo Sievers, Ramón Rodríguez, Roberto Tapia, Isaías Tagle, Carlos Flores, Marta Rivas, Lautaro Gómez, Miguel Godoy, Desiderio Papp, Sr. Clodomiro Almeyda. II Parte Una vez recibidos empezamos a transitar por distintos caminos, con el certificado de título en la mano lo primero que hacíamos era inscribirnos en los Registros del Colegio Médico Veterinario de Chile, requisito indispensable para empezar a trabajar, hoy día, en que celebramos el cuadragésimo segundo aniversario de su creación me parece oportuno destacar el encomiable esfuerzo de todas las generaciones que hicieron posible primero, la creación, por Ley del Colegio Médico Veterinario el 7 de Octubre de 1955 y los dirigentes que han sido capaces de mantener vivo el espíritu gremialista, a pesar de las condiciones adversas que hemos debido enfrentar durante estos últimos años, por la disminución de los profesionales colegiados. Sí, en aquella época en que egresamos era obligatorio estar colegiado para ejercer la profesión de médico veterinario, al igual que el resto de las profesiones universitarias. En el año 1981, se legisló sobre los Colegios Profesionales y éstos fueron transformados en Asociaciones Gremiales perdiendo de esa manera la tuición de los aspectos éticos del ejercicio profesional. Los médicos veterinarios somos pocos comparados con otras profesiones, es por esta razón que debemos mantenernos unidos bajo el alero del Colegio Médico Veterinario, aunque ahora sólo seamos A.G. Actualmente, se estima que existe alrededor de 4.500 médicos veterinarios que están inscritos y al día con sus cuotas sociales solamente somos algo más de quinientos, expresado en porcentaje la cifra, ésta no alcanza al 15%. Afortunadamente, entre los médicos veterinarios también tenemos profesionales que manejan bien las finanzas y es así como ya contamos con un segundo inmueble, el cual es nuestra sede gremial en la Avenida Italia 1045, desde hace tres años. ¡Felicidades a la Directiva del Colegio Médico Veterinario de Chile A.G.! III Parte En general, el rol del médico veterinario, es desconocido por una gran parte de nuestra sociedad, por ello es bueno recordar que el estudio de enfermedades, los experimentos, ensayos de vacunas y nuevos medicamentos son realizados primero en los animales, antes de su aplicación en la especie humana. Cuando estamos en los albores del Siglo XXI y así como el hombre llegó a la Luna, hace casi treinta años en nuestra década de los años 60, también quedamos sorprendidos por los avances de la ingeniería genética, culminando en la clonación de animales, motivo de polémica en la opinión pública por las implicaciones éticas y morales que conlleva su potencial aplicación a la especie humana. Por otra parte aparecen nuevas enfermedades, que a lo mejor ya existían sin ser descritas, tales como el SIDA, el ébola, E. Coli enterohemorrágica (bacteria de la carne), la encefalopatía espongiforme o “enfermedad de las vacas locas”, hantavirus de reciente y preocupante aparición en nuestro país. También reaparecen otras enfermedades que ya creíamos controladas, como el cólera, malaria, tuberculosis entre muchas otras. Como se puede apreciar el quehacer de la medicina veterinaria es muy amplio y siempre nos espera un nuevo desafío profesional, por eso quiero recordar y destacar en esta ocasión a dos PREMIOS NACIONALES DE CIENCIAS: el colega DR. DANKO BRNCIC JURICIC, especialista en Genética, quién recibió el premio el año 1987 y el colega, DR. GUSTAVO HOECKER SALAS especialista en Biología, quién recibió el premio en 1989, ambos son profesores de la Facultad de Medicina y para orgullo de nuestra profesión, son médicos veterinarios. IV Parte Finalmente, deseo congratular a los directivos del Colegio Medico Veterinario y la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile en su Presidente y Decano, respectivamente, mis colegas y amigos, Dres. Claudio Ternicier e Iñigo Díaz por la feliz iniciativa, ya tradicional, de convocar en este acto solemne a profesionales de distintas generaciones. Haciendo un parangón, nuestra profesión va como un río, ya maduro y consolidado, el cual cada año se va nutriendo de nuevos afluentes, esos afluentes son ustedes, la promoción de 1996 que se incorpora, como nosotros hace treinta años, para hacer este río más grande, más caudaloso, más importante con el ímpetu y entusiasmo juvenil que ustedes representan. Les damos la más cordial bienvenida, pero también les aconsejamos, como a nuestros hijos, que donde sea que desarrollen su actividad profesional, se encontrarán con desafíos y dificultades. No se den por derrotados, sigan adelante, recuerden que nada se obtiene sin esfuerzo, desgraciadamente la experiencia no es trasmisible, por eso sólo hablamos de consejo. Siempre hagan y trabajen más allá de la rutina diaria, siendo eficientes y actuando por sobre todo, de acuerdo a los principios éticos y morales que hemos recibido de nuestras familias, en el colegio y en la Universidad. ¡Estimados Colegas experimentados y recién egresados, los invito a que sigamos en la senda del perfeccionamiento humano y profesional para el engrandecimiento de la medicina veterinaria y de nosotros mismos! MIGUEL PONCE VERGARA SANTIAGO, Martes 7 de Octubre de 1997.
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