Compartimentación: una Fórmula para Limitar los Riesgos Productivos
El sistema, que se está implementando de forma pionera en Chile a través del paraguas de la Organización Mundial de Salud Animal, permitiría que una empresa siga exportando, aunque surjan en sus instalaciones brotes de enfermedades como la gripe aviar o la fiebre aftosa.
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Es el futuro para no perder producción, ni mercados. Reino Unido fue el primer país en implementar un sistema de compartimentación, pero no en animales, sino en genética. La semana pasada la noticia golpeó: Asia le había cerrado el mercado a las exportaciones australianas de aves por la aparición de gripe aviar que llevó al país oceánico a sacrificar 24 mil patos afectados.
En Asia y otros países cundió el temor de que se repitiera la hecatombe de 2003, cuando el virus H5N1 asoló a Tailandia, en ese entonces el mayor exportador de carne de ave de Asia y el cuarto oferente en el mundo. En los criaderos las aves morían por docenas y en Asia incluso se presentaron algunos casos de transmisión al ser humano. El temor a la aparición de una pandemia hizo que los consumidores disminuyeran sus compras, y las exportaciones avícolas fueran vetadas. La crisis acabó por largo tiempo con la industria avícola. Tailandia fue uno de los más afectados. En ese entonces, nadie se acordó que CPF Food Products, la mayor exportadora de pollos de Tailandia y de Asia, destacada por sus altos niveles de seguridad, no registrara animales infectados. Todas las empresas cayeron en el mismo saco y les pusieron un candado para exportar.
El aprendizaje del 2003, movilizó a los productores de ave del planeta que buscaron alternativas para que, en caso de una epidemia de este tipo, no se afectara toda una industria. Fue así como se desarrolló el sistema de compartimentación, una herramienta donde los planteles se dividen cual rompecabezas en lotes aislados por cercos, distancia y rigurosos parámetros de bioseguridad, los que son fiscalizados por la autoridad sanitaria pertinente.
Si en el momento en que la gripe aviar asolaba los criaderos hubiese existido este sistema, los planteles compartimentados habrían podido seguir exportando, se habrían evitado las faltas de confianza de los consumidores, así como el daño comercial y a la imagen país de los afectados. "Es una herramienta que permite facilitar el comercio internacional y minimizar los riesgos de salud animal y pública", explica Alejandro Thiermann, presidente de la Comisión del Código Terrestre de la Organización Mundial de Salud Animal, OIE.
El modelo productivo, que sirve para las distintas especies animales, hasta hace poco sólo existía en la teoría de los programas normativos de la OIE; pero hoy Chile quiere llevarlo a la práctica y convertirse así en referente para el mundo.
Compartimentación made in Chile
Cuando hace dos años la OIE lanzó un concurso invitando a los países a participar por fondos para impulsar la herramienta de la compartimentación, bajo su fiscalización y apoyo técnico, postularon dos países: Tailandia y Brasil. Tailandia lo hizo pensando en una fórmula de prevención ante una eventual nueva debacle; Brasil, anticipándose a lo mismo y a los riesgos comerciales que implican el eventual brote de una enfermedad. En este país además, estaba patente lo ocurrido con los casos de fiebre aftosa en el vecino Paraguay, que implicaron no sólo el cierre de las empresas involucradas de bovinos y porcinos, sino que se les bloquearon las puertas de sus mercados para esos productos.
Mientras la postulación de Tailandia y Brasil estaba en marcha, apareció Chile en el ruedo, con una propuesta. El plan nacional era implementar el sistema de compartimentación en un proyecto cooperativo entre el Servicio Agrícola Ganadero, SAG, y la empresa Agrosuper, en una iniciativa de crianza y procesamiento de cerdos que reimpulsarían en la zona de Huasco, en Atacama (la iniciativa estuvo cuatro años detenida por problemas de concesiones), y donde se incorporarían todas las exigencias requeridas para un plantel compartimentado.
"La compartimentación se aplica casi exclusivamente a aves y cerdos, pero también en rubros como el de bovinos, en enfermedades transmisibles como la tuberculosis o brucelosis", sostiene Alejandro Thiermann. El modelo presentado por Chile -que involucra a un servicio sanitario chileno y a una sola empresa- resultaba más fácil de fiscalizar que el propuesto por los otros países que consideraba a varias compañías, por lo que el país pasó adelante de sus pares de Tailandia y Brasil (los que todavía no tienen el vamos de la OIE para ejecutar el proyecto). De paso, Chile se comenzó a convertir en líder en el tema de la compartimentación en el mundo; casi sin querer queriendo.
Beneficios del Sistema
La inversión de la planta de Agrosuper es grande, 600 millones de dólares. En las instalaciones en Atacama, cada plantel va a tener 5 mil madres. En caso de cualquier infección o enfermedad repentina, el plantel afectado podría aislarse, lo que no implicaría riesgos para los demás sectores, ni impediría seguir con la producción y la exportación segura.
La misma lógica se aplica a la producción avícola. Teniendo en cuenta que, en promedio, cada pabellón de broiler tiene del orden de los 27 mil pollos, el contagio de millones de animales en caso de la aparición de enfermedades repentinas, es algo que puede volverse inmanejable y destruir completamente una empresa. Con la compartimentación, cualquier impacto sería acotado al compartimento afectado.
Eso sí, todo tendría que ir certificado por la institución sanitaria oficial -en el caso chileno el SAG-, que sigue de cerca y de forma independiente el sistema y verifica los grados de seguridad.
Contar con una institución sanitaria confiable es la columna vertebral para que la implementación funcione. "En Paraguay han habido dos focos de fiebre aftosa y ha aparecido información que señala que incluso los animales del rebaño afectados eran más de los que se habían declarado. Es un ejemplo de un problema que se va a demorar en eliminar, por la poca transparencia del servicio veterinario de ese país", explica Thiermann. También resulta clave el trabajo conjunto entre los organismos públicos y las empresas privadas para asegurar la precisión de las fiscalizaciones.
"Hay un cambio de foco.Mucha de la responsabilidad que era del sector público, es enviada al sector privado. Pero todo se hace a través de un protocolo establecido y el SAG se transforma en un auditor, no fiscalizador. Pero eso sólo puede pasar en países donde la relación de transparencia sea posible", sostiene Thiermann.
En el SAG afirman que el compromiso es absoluto, que están apuntalando con fuerza el sistema para monitorear que lo que se haga cumpla los más estrictos estándares de bioseguridad. Por ahora, con el proyecto en plena ejecución, la unión de la OIE, con la empresa privada y el Servicio Agrícola Ganadero, marcha viento en popa. Claro que, al ser un proyecto piloto, habrá que ver cómo opera cuando esté en plena práctica.
Otro Reto Sería Acaparar el Interés de Nuevos Actores
"Un desafío sería potenciar la coordinación interna entre el SAG y otras empresas, junto al tema de la negociación internacional. Qua afuera nos entiendan y aprueben el sistema", sostiene Pedro Guerrero, director de Salud Animal y Seguridad Alimentaria de Apa-Asprocer. En un mundo donde se espera que al año 2020, la demanda de proteína animal se incremente en un 50%, principalmente por el crecimiento de los países en desarrollo, es clave buscar fórmulas que aseguren y resguarden el abastecimiento.
La Paranoia de la "Vaca Loca"
"Cuando ocurrió, los europeos no podían matar a todos los animales de la región. Entonces eliminaron a los animales con síntomas, a los que estaban vinculados por entorno o alimentación a los que tenían síntomas, y eliminaron los tejidos que corrían riesgos en todos los animales. Y la carne que se comercializó, hasta el día de hoy, ha demostrado ser completamente sana. Fue la compartimentación por partes", sostiene Thiermann.
Una Herramienta Previa: la Zonificación
Ésta permite subdividir el territorio en base geográfica, donde se va erradicando por zona. Es algo así como el paso previo a la compartimentación.
"La compartimentación es una herramienta no recomendada para todas las regiones y los países, sino que como complemento. De hecho, la zonificación ha demostrado ser suficientemente efectiva en el caso de la aftosa", sostiene Thiermann.
En Chile, instituciones como el INIA han venido empujando el tema de la zonificación en rubros como el vitícola y olivícola.
Fuente: El Mercurio, Revista del Campo, 06.02.2012
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