Buscan Resucitar al Uro, el Toro Salvaje de las Pinturas RupestresBuscan Resucitar al Uro, el Toro Salvaje de las Pinturas RupestresBuscan Resucitar al Uro, el Toro Salvaje de las Pinturas Rupestres
La clave es el cruzamiento selectivo del ganado vacuno, su actual descendiente directo, aunque los científicos también evalúan la posibilidad de emplear la edición genética.
Hasta hace unos pocos miles de años, el paisaje de las llanuras europeas estaba dominado por unos altos y voluminosos toros salvajes conocidos como uros, que fueron inmortalizados en las pinturas rupestres de las cuevas. El último de estos animales se extinguió en Polonia en 1627, pero en la última década han surgido al menos dos proyectos que tratan de traerlo de vuelta tanto mediante cruzamiento selectivo como por manipulación genética.
La verdad es que, a diferencia de los dinosaurios, o incluso del pájaro dodo, gran parte de su material genético sobrevivió en su progenie doméstica: el ganado vacuno. Por eso los especialistas apuestan a que mediante cruzamiento selectivo se podrían obtener animales muy parecidos al ancestro original, lo que se conoce como back breeding.
Altos y de pelaje negro
La obtención del genoma del uro fue posible gracias a la extracción de ADN de restos de sus dientes. Con esta información, desde 2008 el proyecto TaurOs -un consorcio de científicos europeos- está realizando inseminaciones artificiales y trasplante de embriones entre las variedades de ganado vacuno, cuyo material genético presenta más semejanza con el uro. Los rasgos que privilegian son pelaje negro, patas largas, estatura alta, complexión atlética y cuernos curvados hacia delante.
Los investigadores ya han conseguido la segunda generación de toros que presenta la coloración negra buscada, patas más largas y mayor altura, por lo que el parecido sería cercano a 75%. Todavía les queda camino por delante porque los cuernos no se parecen mucho a los del uro, por lo que el trabajo todavía podría prolongarse por una década más.
Por mucho tiempo el líder del grupo fue el holandés Henri Kerkdijk-Otten, pero en 2013 el investigador se marginó, y puso en marcha el proyecto Uruz, que persigue el mismo objetivo, con la diferencia de que no descarta el uso de tecnologías de manipulación genética para acelerar el proceso de reconstrucción del genoma del uro.
La apuesta de Kerkdijk-Otten es la técnica de edición genética CRISPR, aunque en su página de la True Nature Foundation en Facebook, la cual lidera, admite que la calidad del genoma disponible de uro es muy baja, por lo que por ahora la edición es improbable. Por eso insistirán en la estrategia de la selección hasta que dispongan de un genoma más preciso.
Para el genetista de la Universidad Católica Manuel Santos, resultaría fascinante que con la tecnología actual se pudiera traer de vuelta un organismo extinto. Y estima que la edición genética es perfectamente posible en este caso. "Las especies que viven actualmente están bastante relacionadas con el uro, por lo que no debería haber muchos cambios genéticos que hagan imposible la modificación que buscan".
Traer de vuelta a la vida al uro no es un capricho, sino que, según los promotores de ambos proyectos, permitiría repoblar las llanuras europeas con sus habitantes originarios y reconstituir un paisaje hoy deteriorado.
Fuente: El Mercurio, 15.04.2016